La batalla tecnológica que Occidente ha entablado contra China responde a una necesidad estratégica: impedir que Beijing compita —y eventualmente lidere— en el complejo territorio de la Inteligencia Artificial (IA). La cadena de valor de esta dimensión estratégica incluye: insumos para la producción de microprocesadores (tierras raras, minerales críticos y tecnologías litográficas); el entrenamiento permanente de las plataformas y el emplazamiento de Centros de Datos que consumen enormes volúmenes de energía y agua para su refrigeración. En este contexto, en la última semana, se produjo un verdadero cimbronazo global tras conocerse un nuevo avance tecnológico chino. El hecho fue invisibilizado porque su irrupción supone un nuevo momento DeepSeek, comparable al impacto de comienzos de 2025, cuando un laboratorio chino lanzó modelos de IA de alto rendimiento a una fracción del costo asumido por Silicon Valley.El Mundo | Página|12
Un fantasma recorre la inteligencia artificial
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