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Estudiantes de Caseros: orden político, peso en AFA y un equipo que todavía no despega

El Club Atlético Estudiantes de Caseros atraviesa en 2026 una realidad marcada por dos caras completamente distintas. Mientras dentro de la cancha el equipo de Caseros continúa atrapado en la irregularidad de la Primera Nacional, fuera del campo la institución consolidó uno de los esquemas políticos más sólidos y estratégicos del ascenso argentino.

Con Jorge Barrios como figura central, Estudiantes se transformó en un club con fuerte presencia en la estructura de poder de la AFA, respaldo territorial en Tres de Febrero y vínculos permanentes con sectores sindicales que orbitan alrededor del denominado “Ascenso Unido”.

La gran deuda sigue siendo futbolística.

Un equipo que no termina de arrancar

Los números muestran un panorama gris para el conjunto dirigido por Alfredo Grelak. Tras 11 fechas disputadas en la Primera Nacional, Estudiantes suma 14 puntos y navega lejos de los puestos de protagonismo.

El problema principal aparece en ataque: apenas siete goles convertidos en once partidos. Una producción escasa para un equipo armado con aspiraciones de pelear el reducido y volver a meterse en la conversación por el ascenso.

La estructura táctica del equipo privilegia el orden y la solidez defensiva, pero el modelo se volvió demasiado conservador. En Caseros ya empieza a repetirse una frase incómoda: “Estudiantes no pierde mucho, pero tampoco gana”.

Empates cerrados, victorias por la mínima y una preocupante falta de generación ofensiva marcan el pulso del semestre.

Jorge Barrios y el blindaje político

Si algo no le falta a Estudiantes es peso político.

Jorge Barrios logró consolidar un modelo de conducción estable, con fuerte alineamiento a Claudio “Chiqui” Tapia y presencia permanente en las mesas de discusión de la AFA.

El presidente de Estudiantes se convirtió en uno de los referentes más activos del bloque de clubes de la Primera Nacional, espacio que funciona como columna vertebral del “Ascenso Unido”.

Ese alineamiento le permitió al club obtener respaldo institucional, apoyo para obras de infraestructura y una presencia constante dentro del mapa político del fútbol argentino.

En Caseros entienden que hoy la supervivencia y el crecimiento de un club del ascenso no pasan únicamente por lo deportivo: también se juegan en los pasillos de Viamonte.

El estadio, una vidriera de la AFA

El Estadio Ciudad de Caseros se transformó en uno de los escenarios favoritos de la AFA para organizar partidos neutrales y finales de distintas competencias.

Durante 2026 albergó encuentros de Copa Argentina y definiciones del fútbol femenino, una decisión que no es casual y que posiciona institucionalmente al club.

Cada evento organizado en Caseros significa ingresos económicos, mejoras estructurales y exposición mediática.

El vínculo político con la conducción de Tapia convirtió al estadio en una herramienta estratégica para fortalecer el crecimiento institucional de Estudiantes.

Sindicatos, territorio y construcción de poder

Otro de los pilares silenciosos del club está en su relación con sectores gremiales del conurbano bonaerense.

La lógica es clara: Estudiantes funciona como una plataforma social y deportiva para cientos de familias de Tres de Febrero, mientras distintos gremios encuentran en el club un espacio de articulación territorial.

Convenios, actividades sociales y utilización de instalaciones forman parte de un esquema que le permite al club sostener masa societaria y respaldo económico indirecto.

Dentro del ascenso, pocos dirigentes desconocen que la política sindical sigue siendo una pieza clave en la estructura de poder de muchos clubes.

El ajuste que golpeó al fútbol femenino

No todo fue crecimiento institucional en 2026. Una de las decisiones más polémicas de la gestión Barrios fue discontinuar el fútbol femenino profesional tras el descenso de categoría.

La dirigencia argumentó problemas presupuestarios y falta de subsidios específicos, priorizando concentrar recursos en el plantel masculino de la Primera Nacional.

La medida generó críticas internas y dejó expuesta una contradicción incómoda: mientras Estudiantes es elegido por la AFA para organizar finales femeninas, el propio club decidió bajar la persiana de su disciplina competitiva.

Un club fuerte afuera, pero con deuda adentro

El gran interrogante para Estudiantes sigue siendo si todo el poder político acumulado puede traducirse finalmente en un salto deportivo.

Porque hoy el club tiene orden institucional, respaldo en AFA, un estadio modelo para la categoría y una dirigencia con llegada directa al núcleo duro del fútbol argentino.

Pero dentro de la cancha todavía no aparece un equipo capaz de sostener el discurso de crecimiento que la dirigencia proyecta hacia afuera.

En Caseros saben que la política puede garantizar estabilidad. Lo que no garantiza son goles.

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