El mercado laboral argentino cerró 2025 con señales claras de deterioro. Según el informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundido por el INDEC, la tasa de desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre, lo que implica una suba de 1,1 puntos porcentuales interanual y de 0,9 puntos respecto del trimestre anterior. En términos absolutos, se trata de 1,1 millones de personas desocupadas sobre una población económicamente activa que mantiene niveles de participación moderados.

El dato se combina con un mercado laboral que no logra expandirse. La tasa de empleo se ubicó en 45,0%, mientras que la tasa de actividad alcanzó el 48,6%, lo que refleja un escenario de estancamiento en la generación de puestos de trabajo . En total, los ocupados suman 13,5 millones de personas en los principales aglomerados urbanos del país.
El empleo joven, uno de los puntos más críticos
Uno de los rasgos más críticos del informe es la situación de los jóvenes. El desempleo entre personas de 14 a 29 años mostró una suba significativa: en las mujeres alcanzó el 16,8%, mientras que en los varones llegó al 16,2%, con incrementos interanuales cercanos a los 3 puntos porcentuales en ambos casos . El dato confirma que el ajuste del mercado laboral impacta con mayor fuerza en quienes intentan insertarse por primera vez.

La calidad del empleo continúa siendo otro de los principales problemas estructurales. El informe señala que el 43% de los ocupados se desempeña en condiciones de informalidad, lo que implica ausencia de aportes previsionales y menor acceso a derechos laborales. Dentro de los asalariados, el 36,3% no realiza aportes jubilatorios, mientras que el cuentapropismo mantiene un peso elevado dentro de la estructura ocupacional .
En términos de composición, el 71,5% de los ocupados son asalariados, mientras que el 28,5% restante corresponde a trabajadores no asalariados, entre los que se destacan los cuentapropistas (24,7%) y, en menor medida, los empleadores (3,3%) . Este esquema refleja una creciente heterogeneidad y una fuerte presencia de formas de inserción laboral más precarias o inestables.

Más allá del desempleo abierto, el informe también advierte sobre una elevada presión sobre el mercado laboral. El 11,3% de los ocupados se encuentra subocupado, es decir, trabaja menos horas de las que desea, mientras que el 16,5% de los trabajadores ocupados busca activamente otro empleo. En conjunto, la presión total —que incluye desocupados, subocupados y ocupados demandantes— alcanza al 30% de la población económicamente activa .
Gran Buenos Aires con la mayor tasa de desempleo
A nivel territorial, las diferencias son marcadas. El Gran Buenos Aires registra la mayor tasa de desocupación, con 8,6%, seguido por la región pampeana (7,7%). En contraste, el noreste (NEA) presenta un 4,1% y el noroeste (NOA) un 4,2%, mientras que la Patagonia se ubica en 4,8% . También se observa una brecha por tamaño de aglomerado: en ciudades de más de 500 mil habitantes, la desocupación asciende al 8,0%, frente al 4,7% en centros urbanos más pequeños.

Otro dato relevante es la persistencia del desempleo de larga duración. El 30,9% de las personas desocupadas lleva más de un año buscando trabajo, lo que evidencia dificultades estructurales para reinsertarse en el mercado laboral .
En este contexto, el informe del INDEC dibuja un escenario complejo: sube la desocupación, el empleo no crece, la informalidad se mantiene elevada y aumenta la presión sobre quienes ya están insertos laboralmente. Sin un proceso de generación sostenida de empleo formal, el mercado de trabajo continúa mostrando signos de fragilidad que impactan especialmente en los sectores más jóvenes y vulnerables.
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